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Archive for the ‘Libros’ Category

Sobre la actuación del psicólogo en ‘el caso Nevenka’ (consecuencia de la lectura del libro “Hay algo que no es como me cuentan”, de J. Millás), donde muestra lo que es ‘el acompañamiento’:

Ahora, la valoración que el terapeuta hace de la paciente es mucho más optimista: «Evoluciona favorablemente, el episodio no va a ser una rémora para ella y aquello está comenzando a ser historia», explica. «En los escritos que ella me envía a través de Internet trata de dar sentido a lo que le sucede para intentar tomar decisiones sobre ello, trata de responder a las preguntas que arrastra por lo que ha vivido. Lo único que yo hago es guiarla, permitirle una experiencia de autoconocimiento».

(extraído de esta crónica de El Mundo)

La última frase refleja ese acompañamiento profesional de un psicólogo, que es guiado y busca no tomar las decisiones por el paciente, sino hacer que sea él quien las tome. Buen modelo para mi gusto.

 

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Acabo de terminar el libro cuyo título da pie a esta entrada. Es un libro mediano en cuanto a volumen, unas 240 páginas, de relatos breves fantásticos. Son fantásticos porque el autor tira de fantasía en la mayoría de ellos, fantasía para convertir una anécdota, una experiencia cotidiana, en una especie de sueño en el que todo es posible, desde que un maniqui sude, hasta que tu madre compre un pollo en la carnicería  para enterrarlo en una jardinera de casa. Un libro delirante porque sus relatos parecen delirios de un enfermo con la fiebre por las nubes. Y todo salpicado de un humor sencillo, de frases muy naturales, sin grandilocuencias. Se vuelve divertido pensar que al autor le han pasado esas cosas que relata, imaginárselo en cada situación. Narra sus “experiencias” de forma amena y con humor. Naturalmente, hay algunos relatos más aburridos, o de sonrisa más difícil de lograr, pero son los menos.

Yo lo recomiendo, especialmente para cuando no se dispone de mucho tiempo para leer o para seguir una trama. Te lees dos, tres, cuatro relatos y florece la sonrisa.

Acabo de descubrir a Juan José Millás como escritor (a veces le he oído en radio) y repetiré con “El mundo”, que creo es su biografía.

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Es una forma de decir que no hubo suerte encontrando el libro. Realmente no sólo no pasa sino que, además, le hubiera gustado hacer un viaje por el centro del pecho de Castilla, como luego contaré. Sin embargo, ambos, él y yo, tendremos que esperar a mejor ocasión, tal vez en septiembre.

El punto donde el libro se encontraba enterrado era una linde de terreno en Villanueva de Mena. Comprendí que me había equivocado en la escala de los mapas que llevaba, impresiones de la zona obtenidas desde Google Earth y SigPac, cuando pasamos el pueblo sin enterarnos y llegamos a Villasana de Mena, quinientos metros más allá. Despistado, necesitaba orientar los mapas, así que entramos en la oficina de información. La chica que allí atiende acababa de abrir (eran las 17 horas) y no había encendido aún el ordenador cuando le explicamos el problema: Paso Drake… Traigo estos mapas… Me puedes orientar… Si he entrado por esta carretera que no es la general, entonces llegaría por…. Y la muchacha, muy amable, me señaló los posibles accesos desde los que entraría en Villanueva al deshacer el camino.

Fue perfecto. En el primer cruce, descendimos por una cuestecilla, dejando el frontón y un par de chicas sentadas en un banco a nuestra derecha. Curiosamente, era la misma calle que marcaba el mapa de Google Earth, así que detuvimos el coche y empezamos a mirar la foto-baliza que apunta la localización exacta del libro. Habíamos aparcado a menos de tres metros del punto G (de Google…). Se acabó la búsqueda, empezaba la emoción. Removimos piedras durante cinco minutos pero no encontramos nada. Miramos alrededor de la tabla con la flecha pintada: no había señal de enterramiento. ¿No estaría ahí? Sí, sí, tenía que estarlo porque la web así lo decía. Me empecé a preocupar. Eran las cinco de la tarde de un día caluroso y no había gente en esa parte del pueblo… salvo las dos chicas, quienes se habían levantado del banco y nos miraban con un punto de curiosidad y otro de extrañeza. Decidí preguntarlas.

Hola… Un libro enterrado aquí… Sabéis algo…, conté el contexto de nuestra acción una vez más. Es que…, balbució la morena de unos catorce años, … una chica lo encontró y se lo ha llevado. ¿Y la conoces? ¿Es de aquí?. Nos acabó confesando, no sin dificultad, que su prima había encontrado el libro por casualidad y había descubierto que debía escribir un capítulo y enterrarlo. El capítulo ya lo tenía escrito, pero a ordenador, y le faltaba pasarlo al libro. ¿Y la puedes llamar?. Es que está en la playa. Ok, te dejo mi teléfono y se lo das; si mañana lo tiene escrito, me puede llamar, pasamos por aquí y le recogemos el libro. Vale, voy a casa a avisarla por teléfono. Y montaron en sus bicicletas y subieron la cuesta de la iglesia con vivo pedaleo.

Al día siguiente no recibí llamada alguna, como imaginaba. Así que nos centramos en disfrutar de los buensabores del Valle de Mena, lo que contaré en otra entrada. Regresamos el domingo, yo con un regusto agridulce por no traer conmigo el esperado tesoro.

Dos días más tarde, por la mañana, recibo la llamada de MJ., técnico de deportes del ayuntamiento de Villasana. Hola. ¿Eres el Zorro Volador y has estado por Mena buscando el libro de Drake?. Pues sí, ¿y cómo tienes mi teléfono?. Se lo dejaste a una chica de Villanueva… La persona que lo había recogido no informó a los organizadores y no actualizaron la web, pero ¿no te había llegado mi correo? En él te decía que estaban escribiendo el libro y que sería mejor que dejárais el viaje a Mena para más adelante. Pues no, no me llegó. ¿Y qué hacemos? A mí me hubiera gustado que lo encontraras y te lo llevaras a Valladolid, porque allí tengo amigos que están interesados también en seguir con su escritura. Ya, yo en Septiembre tengo vacaciones y tal vez pueda subir de nuevo, si es que sigue allí, para seguir visitando el Valle también; si quieres, que lo entierren por allá y en septiembre nos ponemos en contacto para ver qué se puede hacer. Me parece buena idea…

Y así, mi relación con el Paso de Drake ha quedado en pausa hasta que “pause” el verano y saque un par de días para volver a buscarlo. Agradezco enormemente a MJ su llamada e interés después del viaje que hicimos (3 horitas) con la excusa del libro enterrado. Creo que, si los buscadores de libros enterrados se van de vacaciones, al final lograré añadir un capítulo a la aventura de Pedro Villaleme, su amada Inés (no recuerdo el nombre) y el escocés que lo salvó de morir ahogado. Y enterrarlo en un pinar, por supuesto.

Por cierto, la posición geográfica de Google Earth fue completamente precisa. La de SigPac se iba en muchos metros del objetivo.

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No, no paso de Drake, de hecho voy a buscarlo. Vale, Sir Francis Drake está más que disuelto entre las moléculas de este planeta, así que no me molestaré en buscarle a él: buscaré cierto libro enterrado, no disuelto, en el norte de Burgos. Concretamente en estas coordenadas geográficas:

  • N 43º 05´59´´
  • O 03º 18´08´´

¿Qué relación hay entre Drake y un libro enterrado y a medio escribir? Lo mejor es preguntárselo a los que tuvieron la iniciativa. Se trata de un juego en el que he decidido participar, parecido al BookCrossing. En el Valle de Mena, Burgos, han empezado a escribir un libro, a razón de página-capítulo cada autor, con la ligera dificultad de que, para participar en la escritura del mismo, el autor debe primero encontrar el libro. ¿Cómo lo puede encontrar? Visitando la página del juego “Paso Drake“, obteniendo ahí las coordenadas geográficas y la foto que indica la señal bajo la que se encuentra enterrado, y yendo a desenterrarlo. Si hay suerte y no lo ha encontrado otra persona antes, se desentierra, se lleva a casa, se añade un capítulo siguiendo la historia narrada, se esconde, se señaliza el escondite, se toma la foto de la señal y sus coordenadas mediante GPS, y se envían a la dirección de correo que indica la página del juego, donde actualizarán los datos.

Hay que señalar que, para evitar perder lo conseguido por humedad, robo o extravío, también se envía por email el capítulo añadido, para que pueda agregarlo a la versión digital del libro. Esta versión se puede descargar en la misma página web (al final), para poder leer la historia escrita hasta el momento actual por el colectivo de participantes.

Mi hermana levantó la liebre sobre este juego, tal vez me quiso animar a seguir escribiendo empujada por la inercia de haber quedado finalista semanal del concurso de microrrelatos de la Cadena Ser. Entonces no era el momento adecuado (los exámenes se acercaban) y decidí esperar hasta el verano. Pues bien, este fin de semana, en pocas horas a partir de ‘ya’, partiré hacia el Valle de Mena, a buscar el libro de Drake y, de paso, patear los riscos y meandros que la zona me ofrezca.

Ni qué decir tiene que espero encontrarlo, aunque mis GPS’s de Google Earth y del SigPac, me dan dos y tres posibles puntos, distanciados en unos metros. Que se lo que Dios y la brújula quieran. Haya suerte o no, la tienda de camping ya está preparada.

A la vuelta seguiremos informando.

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Una de las últimas cosas que uno aprende sobre la vida de Jesús es el contexto histórico en el que vivía. Primero es el texto bíblico, luego la interpretación, el mensaje. Alguna característica sobre las costumbres para perfilar la lectura pero es secundario. Inevitablemente, en sermones o catequesis es necesario dibujar algunos rasgos de la cultura en la que se movía. Recuerdo con gusto las homilías de Don César, un sacerdote más parecido a un ratón de biblioteca o a un profesor que a una persona con alzacuellos. Intelectual y con cierta inclinación cinéfila, en sus sermones nos abría los ojos en cuanto a los aspectos sociales de la época, el poder romano, los viajes de San Pablo… Argumentaba las lecturas y las hacía cercanas a los que buscábamos las razones del comportamiento de la gente en época de Jesús. Los otros sacerdotes también lo hacían, ya digo que era inevitable, pero César era el que daba un toque más “histórico” al relato, menos pasional, menos “divino”. En cualquier caso, eran rasgos puntuales, de apoyo al sermón y desligados de un domingo a otro.

En el libro de Pagola1 encuentro un inicio como a mí me gusta: pintando en primer lugar el entorno político que dominaba la escena en la que Jesús desarrolló su actividad. Es una parte en la que voy a extenderme un poco, pues me parece interesante. Con su lectura, me entero de lo siguiente…

La Palestina de entonces comprendía buena parte del actual Israel. Enclavada entre Siria, puerta a Asia Menor, y Egipto, granero del imperio romano, su ubicación era estratégica, por lo que los romanos necesitaban que además fuera una zona estable. Sin embargo, era difícil de controlar. Los macabeos lograron mantener Palestina independiente hasta la llegada de Pompeyo en el año 63 a.c.

Aprovechando las luchas internas surgidas entre los gobernantes judíos, Pompeyo intervino en Palestina. Lo primero que hizo fue reordenar la región y ponerla bajo el control del Imperio Roma terminaba así con la independencia que los judíos habían disfrutado durante ochenta años gracias a la rebelión de los Macabeos2.

Dominaba Roma pero sin presencia de legiones. Lo hacía a través de un gobernador vasallo del emperador 3. Para ello, Herodes el Grande era ideal. Conquistó Jerusalén en el 37 a.C. Su deber era mantener el orden 4. Construyó fortalezas y palacios, las ciudades de Cesarea del Mar, en honor a César Augusto, y el tempo de Jerusalén, con el que buscaba también congraciarse con el pueblo judío. Sin embargo, era desconfiado y cruel.

Vivía obsesionado por el temor a una conspiración. […] Uno tras otro, hizo desaparecer primero a su cuñado Aristóbulo, ahogado en una piscina de Jericó, luego a su esposa Mariamme, acusada de adulterio, a su suegra Alejandra y a otros. […] Tres años antes de su muerte hizo estrangular a sus hijos Alejandro y Aristóbulo, herederos legítimos al trono. Más tarde, enloquecido por el terror, pero contando siempre con el beneplácito de Augusto, mandó ejecutar a su hijo Herodes Antípatro. 5

A su muerte, nuevas rebeliones auspiciadas por la rabia contenida y humillación soportada: los palacios del vasallo fueron saqueados, sus tropas atacadas, sus almacenes expoliados. Roma intervino para atajar la revuelta a su estilo: aterrorizando y destruyendo al enemigo. Un episodio fue el incendio de Séforis, pueblo cercano a Nazaret, cuando Jesús contaba unos cuatro años. Este hecho es novelado por Saramago en “El evangelio según Jesucristo” 6.

Podemos estar seguros de que la brutal intervención de Roma fue recordada durante mucho tiempo. Estas cosas no se olvidan fácilmente entre los campesinos de las pequeñas aldeas. […] [Jesús] Sabía muy bien de qué hablaba cuando más tarde describía a los romanos como “jefes de las naciones” que gobiernan los pueblos como “señores absolutos” y “los oprimen con su poder”.7

Augusto dividió el reino de Israel entre los cuatro hijos de Herodes. Uno de ellos, Herodes Antipas, pasó a gobernar Galilea. Siguiendo a su padre, levantó la ciudad de Tiberíades junto al lago Genesaret, en honor al emperador Tiberio. También eliminó a sus críticos, como cierto profeta llamado Juan el Bautista. La vida de Jesús transcurrió bajo el reinado de Herodes Antipas.


1 “Jesús. Aproximación histórica”. Ed. PPC. 7ª edición

2 Idem, pág. 13

3 Idem, pág. 15

4 Idem, pág. 16

5 Idem, pág. 15

6 y 7 Idem, pág. 18

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Este curso 2007/08 lo planifiqué con cierta seriedad y un objetivo muy claro: aprobar mis dos asignaturas por parciales. El motivo no era otro que disponer del tiempo de verano libre de la obligación del estudio para septiembre. De esta manera, podía unir las largas tardes que concede la jornada intensiva de mi empresa con alguna actividad gratificante.

Hoy he recibido la buena noticia de que mi esfuerzo en invierno y primavera ha dado sus frutos y, en consecuencia, tal y como deseaba, dispongo de muchas horas de estío para centrarme en tareas más interesantes que el estudio. En mente ya tenía cuatro actividades a realizar. En esta cueva digital, habitada por el único zorro volador que camina erguido, arranco una de ellas: reflexionar sobre la figura del personaje histórico más importante de todos los tiempos, a mi entender: Jesús de Nazareth.

Todo comenzó con un regalo de Charo. La historia resumida fue más o menos como sigue. Acabada la reunión de nuestro pequeño pero estable grupo cristiano, alguien comentó que José Antonio Pagola no se encontraba muy bien. ¿Qué es lo que le ocurre?, preguntamos. Debe estar recibiendo muchas críticas de una parte de la Iglesia por el último libro que ha publicado. ¿Y cuál es?. Es “Jesús. Aproximación histórica“. ¿Sí? Pues mañana me lo compro, dijo Charo. Oye, pues ya que vas me compras un ejemplar, dije yo, te lo pagaré en la próxima reunión. Pero Charo, porque hoy es jueves y esto hay que celebrarlo, no quiso cobrármelo. Es un regalo, me recalcó.

Empecé a leerlo y me enganchó. No he llegado siquiera al cuarto capítulo y ya he pedido permiso a la editorial y al autor para reproducir algunas partes del mismo en una serie de entradas en las que iré aportando mis comentarios. Del libro destacaré aquellas frases o párrafos que reflejen mis opiniones acerca de Jesús de Nazareth, de mis intuiciones sobre él. No soy teólogo, ni cristólogo, ni pretendo adoctrinar a nadie. Mi necesidad es la de ir reflejando mi idea, abstracta e intuitiva, sobre la figura y mensaje del “Hermano Mayor”, el Hermano Jesús (de ahí que los títulos de las entradas comiencen por las iniciales ‘HJ’). Aclarar que del libro dispongo, en el momento de empezar esta serie de artículos, la séptima edición. La octava ya debe estar en el mercado y la novena saldrá a la venta después del verano, según palabras de la editorial PPC. Mis referencias a los textos serán sobre la séptima edición. Cuando disponga de la novena, haré por revisar los textos publicados.

El otro motivo fundamental de esta tarea que emprendo en mis tardes libres de verano, y que concluiré Dios sabrá cuándo, es dar a conocer al Hermano Jesús a “jóvenes que rechazan a la Iglesia, pero se sienten atraídos por Jesús“, como acertadamente indica la presentación del libro de Pagola en la web de la editorial. Pero darlo a conocer desde un punto de vista no doctrinal, sin dogmas ni divinizaciones difícilmente comprensibles para las mentes científicas de hoy en día. Quisiera descubrir para mí mismo, y mostrar aquí, la figura de un ser humano que enseñó el camino hacia Dios.

Poder conocer a Jesús, […], en su vida terrena, en sus orígenes, cómo comenzó a predicar y actuar, cómo se relacionaba con los primeros discípulos, los conflictos que tuvo con las autoridades religiosas, su soledad y fidelidad a su misión, su cercanía a los marginados, su solicitud para con los más débiles, su libertad con respecto a los poderosos, cómo se constituyó en perdón para los publicanos y prostitutas y, especialmente, la autoridad soberana que manifestaba en todo lo que hacía y, a la vez, cómo su amor por la voluntad del Padre guiaba cada latido de su corazón.(¹)

Y junto a su figura, mostrar también la universalidad e intemporalidad de su mensaje, en el que, pese a 2008 años de diferencia, los hombres de hoy nos seguimos reflejando.

Cuando leemos el Evangelio […] nos damos cuenta de cómo la historia de Jesús en Palestina es la nuestra, la mía. En cada pasaje estoy yo: en el amor torpe de Pedro, en la ceguera de Bartimeo, en la alegría de Zaqueo, en la búsqueda apasionada de la samaritana…(²)

Las entradas de esta aventura, tituladas como “HJ:…” las iré recogiendo en una página llamada “Hermano Jesús”. Espero que sea de interés para alguien.

El Zorro Volador

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(¹ y ²) La relación con Jesús hoy. Pág 45. Javier Garrido.

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Una mirada etíope

Una mirada etíope” es la experiencia de un oftalmólogo catalán llamado Tomás Martí Huguet, que un día viajó al Tigré, a la zona más empobrecida de uno de los países más empobrecidos del mapa terrestre, Etioipía, y desde entonces no ha dejado de volver, enganchado por la llamada que el Tercer Mundo clava en el corazón.

Huguet sabe de enfermedades oculares, las opera. Y tras pasar unas vacaciones operando en Etiopía, visitando domicilios y conociendo pueblos, gentes, iglesias y costumbres de la mano del padre Ángel y de sister Margaret, la monja irlandesa, regresa a su casa, a su trabajo, y cuenta el fuerte impacto que los etíopes le han dejado, su situación, su hambruna, su paciencia, su resistencia, sus necesidades… Al año siguiente regresa con un compañero de profesión, un año más tarde le acompañan otros más, la pequeña sala de operaciones se va haciendo conocida, la cola de etíopes con problemas de visión se va haciendo cada vez más grande frente a la puerta de la clínica de sister Margaret, deben ampliar, buscan un oftalmólogo etíope para que les ayude a mantener el ritmo del quirófano cuando ellos no están, el tracoma está muy extendido entre la población, los escasos especialistas prefieren atender en la capital, donde hay dinero, de España logran traer material adecuado para las intervenciones, necesitan formar a jóvenes enfermeras para ayudar en las mismas, Proyecto Visión va tomando forma…

Esto es sólo el hilo argumental de un libro que principalmente se extiende, en capítulos cortos e intensos, en narrar las experiencias que el autor tiene de su encuentro con los etíopes: las misas de diez horas, la entrega de fotos en poblados de difícil acceso, la enfermedad y la supervivencia de los niños, la ceremonia del café, los conflictos armados con Eritrea, el SIDA, la labor de los religiosos con la población (los que no salen por la tele)… Todo ello, envuelto en la historia del país, deja una sensación de lectura interesante y documentada.

Al final, Huguet hace balance de la necesidad de la condonación de la deuda externa a países en desarrollo y de la importancia de la labor de las ONGs que, con sus pequeños proyectos, muchas veces favorecen más al país que sus propios políticos.

Etiopía, un país que recuerdo a través de las imágenes que mostraba el telediario cuando llegaban las sequías y la gente se moría de hambre, un país de esqueletos envueltos en mantas del color de la tierra, de grandes corredores de fondo que han aprendido el oficio yendo a pie a un colegio que se encontraba a treinta kilómetros, un país de chistes sobre negros hambrientos… un país que se me ha hecho más cercano a través de este libro-experiencia de un profesional-voluntario que ha hecho de sus vacaciones una entrega a quienes necesitan de sus conocimientos.

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