Canciones para Tikur Amora

Mi Tikur Amora, mi aguilucho, el Marqués de Babillas o Samuel, como preferirá que lo llamen cuando tenga uso de la palabra y defensa con la misma, anticipa lo que le va a llegar gracias a la canción que suene de pronto en la radio de su padre. Beneficios del condicionamiento clásico demostradopor Pavlov.

Por la mañana, para despertarle, Candeal le ayuda a regresar de los brazos de Morfeo. “Levántate, morenita” no es cualquier canción. Es la melodía que Toño logró clavar en mi conciencia durante una excursión a la montaña palentina, en épocas mozas. Años más tarde, en Villalar me enteré de que es la propuesta popular para el himno de Castilla-León. Independientemente del uso que se le quiera dar a la canción, su melodía y letra son preciosas. Y anuncian el despertar…

(siento el monotema de la bandera, es la música lo que me interesa y la versión más completa que he encontrado)

Por la noche, antes de la cena, mi Tikur Amora acude a su cita casi diaria con el baño. Y digo acude porque, después de asociarle la siguiente canción al momento acuático del día, es él quien empuja su sillita hasta el baño casi con alegría (lo de “empujar su sillita” es verídico):

Efectivamente, la canción fue elegida a propósito del momento por el que iba a pasar, pero esto sólo lo sabrá cuando vea la película.

Finalmente, para anunciarle que el tiempo de lectura post-cena ha finalizado y que es la hora de abrazar las sábanas, nos decantamos por un clásico infantil:  “Canción de cuna” de Brahms. Poco original pero altamente efectivo, como comprobamos:

Por si fuera poco, su tío abuelo Eutiquio le regaló una cajita musical que reproducía esta misma melodía, versión metálica, con lo que las gargantaas de sus padres pudieron relajarse.

Así como Samuel dispone ya de canciones asociadas a determinados momentos del día, su padre tiene también canciones asociadas a determinados momentos de su vida. Pero eso es tema de otras entradas.

¿Homilía o mitin?

Este párrafo, ¿es parte de una homilía o de un mitin de un partido político?

“En nuestros días, esto es de imperiosa necesidad: debemos tener bien fortalecidos nuestros criterios para no dejarnos engañar ante las causas y consecuencias de la crisis económica; para denunciar la crisis de autoridad que campea a todo nivel; para defender la objección de conciencia ante leyes que puedan intentar suprimirla( p.e.: nadie puede obligarme por ley a que yo acabe con una vida humana); para no aceptar ni aprobar leyes sociales que revestidas de un falso progresismo, no son más que leyes perversas que destruirán los mismos cimientos de la persona y de la sociedad; para rechazar la ley del ‘mínimo esfuerzo’, del ‘todo vale’, del ‘da igual’ por cuyos cauces será normal el uso indiscriminado de la droga, la prostitución explícita en las calles, la legalización del aborto (¿cómo puede ser el aborto un derecho de la madre, el derecho a matar a su hijo???), la facilidad del botellón, la unificación a la baja en el estudio de los alumnos.”

Se abre la encuesta…

Un momento único e irrepetible

Esta entrada se ha publicado

el día 9 de septiembre de 2009,

a las 9 horas, 9 minutos, 9 segundos.

09/09/09   09:09:09

(y, por favor, no le déis la vuelta,

no se vayan a emocionar los satánicos)

Para dar algo de contenido a esta anécdota temporal, aquí unas frases enviadas por Habibi esta mañana:

- ¿Qué es grande, blanco y si te cae de un árbol te puede matar…? Una nevera.

- Las pirámides son el mejor ejemplo de que en cualquier tiempo y lugar los obreros tienden a trabajar menos cada vez.

- En las próximas elecciones vote a las putas. Votar a los hijos no dio resultado.

- La Psiquiatría/psicología es el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón.

Lubián a la espalda

Después de un magnífico fin de semana en una casa rural ubicada en Lubián (Zamora), con el divertido grupo de “taperas”, necesito hacer un volcado de memoria aquí para no olvidar las anécdotas vividas, pues el alzehimer no da tregua.

VIERNES

- Lu. cala el coche subiendo la rampa de acceso al garaje.

- Mientras cenamos en la mesa del jardín y comentamos las últimas vacaciones, Lu. cena en la bodega, viendo cómo su Barça le gana la Supercopa de Europa a un equipo ruso en el minuto 117. ¡Hombres!

- Es. mancha los pantalones de vino. Ge. le da el consejo del milagro antigrasa: “límpialo con leche”. Al cabo de un rato, Es. aparece con los pantalones manchados de vino y leche. A partir de entonces, proponemos la leche como quitamanchas universal.

SABADO

- Cortamos un par de peras de un peral que nace en la misma esquina del patio de la casa rural. Inmediatamente aparece una vecina, corpachona y septuagenaria, que nos avisa desde sus gafas de culo de vaso que “esas peras tienen dueño“, pero sin explicitar que la dueña es ella. Sale El. a capear la embestida: “Pues sí que tiene usted el peral cargado; y están muy hermosas; a mi madre no la da tantas; buena cosescha tiene, buena…; como crece en el patio de la casa pensábamos que se podían coger…”, pero sus naturales con la muleta  no tienen el éxito esperado. No cortamos más.

- En dirección al Lago de Sanabria, Lu. abre el paso. Primero se salta el desvío y cambia de sentido en una rotonda;  a continuación sale hacia un polígono industrial en la siguiente rotonda, debiendo volver sobre sus pasos para rectificar; más tarde se salta un Stop en mitad de Ilanes para tomar el desvío correcto al Lago y, finalmente, esquiva un coche que, cruzado, maniobraba en mitad de la carretera, invadiendo la fila de aparcamientos junto a la misma. Y Es. detrás haciendo lo mismo…

- Buscando las cascadas de Sotillo, Ri&Ar deciden subir con la silla de bebé de Sa., que acaba siendo empujada por todos. Sin embargo, es a Ge. a quien sacamos el parecido de “una abuela empujando su andador“. Humm… Por su parte, Sa. (14 meses) se hace con los bastones de Lu. para bajar. Primero el señor Marqués, en toda circunstancia.

- Is., Lu. y El. suben a los coches para bajar la comida y se pierden en un pueblo de tres calles.

- Ya en el merendero, Es. pide que envuelvan sus 3 trozos de empanada “porque, aunque sólo sea uno, yo lo ceno esta noche”. Está con el vientre enfermito y a base de agua con limón. “Pero esta noche me desquito. Como la carne a la parrilla y que sea lo que Dios quiera. Al fin y al cabo, mañana es domingo y puedo descansar.”

- En el Lago de Sanabria, Lu. corre entre los matorrales envuelto en una toalla con intención de cambiarse el bañador, lejos de miradas indiscretas. Pero no escapa a la cámara de Ri.

- Por la noche, Is. y So. bailan al ritmo de U2 “abrazadas” a Mica, que se levanta sobre sus patas traseras para la fiesta.

- La cena consiste en un dieta a base de ensaladas variadas, tabla de quesos (incluido un mohoso Cabrales), picoteo de snacks y conguitos, morcilla de Burgos, perolada de huevos rotos, pinchos de pollo, dátiles con panceta, chorizo asado, pinchos de ternera, quesada casera y tarta de manzana, todo ello regado con agua de la zona, cerveza con limón, sangría Don Simón, botella de Oporto, tinto “Mayor de Castilla”, crema de orujo, licor austríaco de 56 hierbas y, por supuesto, infusión digestiva.

- Festejábamos el 609 cumpleaños de Lu., So. y Ge.

- Tras la cena, interpretamos el futuro éxito teatral “Fracasos“; obra inédita de Es. RRaros espanioles, muy rraros… Un completo “descojono” (no, Olav, no se capó a nadie).

DOMINGO

- Preparando el desayuno, Lu. confiesa que durante la noche se ha despertado porque ha sentido un peso encima y la humedad de una lengua recorriéndole el cuerpo. “¡Por fin el elegir una habitación sin puerta ha dado sus frutos!”, piensa.  Sin embargo, al tacto le parece que la chica tiene demasiado pelo. sus sospechas se confirman cuando, al abrir los ojos , encuentra a la perra Mica. Lu. habla de este episodio de zoofilia como una anécdota divertida, casual, fruto del juego del animal. Nosotros pensamos que no, que algo más hay, que anoche cenamos mucha carne y tal vez Lu. se haya untado el cuerpo de grasa de panceta o chorizo antes de acostarse con el fin de provocar el acercamiento. Mica observa y calla.

- Íbamos a dar un paseo por el pueblo de Lubián y, a lo tonto, a lo tonto, acabamos subiendo al “Cortello dos lobos“. Dejamos por el sendero a la mitad del grupo, que recula, y no nos ponemos de acuerdo en el buen empleo de las lenguas vernáculas, denominando a la antigua trampa como “Concello dos lobos” y “Castello dos lobos”.

- Tras un ligero debate entre partidarios de bajar al río primero y partidarios de visitar primero la ermita, ganan los del río. La ermita está al lado.

- Mica, incosciente de lo fría que baja el agua, echa una carrera en cuanto se ve libre y entra de cabeza en el río. A los demás nos cuesta casi toda la mañana. Mientras nos vamos acostumbrando a la temperatura dentro del agua, la perra aprovecha para cazar un par de zapatillas y llevárselas de paseo por la ribera.

- Animada por el último chute de gammaglobulinas, Ge. entra en el río soportando las bajas temperaturas y se echa a nadar como una valiente. ¿Habrá aplicado el consejo de So. para acostumbrarse: “Si te quedas quieta, no sientes el frío”? (ni las piernas…) Posteriormente, vadeando la represa, pisa mal y cae sentada.

- Comemos de sobras de la cena del sábado (como para no hacerlo), sesteamos; limpiamos la casa; Be. pide que la patrulla coma en su casa un día de estos para limpiarla entre todos posteriormente; hacemos cuentas y nominamos a Ar.&Ri. por deber mucha pasta, pasta que acaba en los bolsillos de Lu., que la adelantó;  regresamos; el Scenic de El.&Es. llega a la reserva y paramos en una estación de servicio; no tienen cintas del Fary y las películas X llevan una pegatina que cubre casi toda la portada y viene a decir: “Ejercicios para una vida saludable”; Sa. se hace caca; Ge. propone parar en un pueblo la próxima vez que haya que repostar, así disfrutaríamos de una terracita en lugar de un bar cerrado; televisan el Almería-Valladolid, que acabará con empate a cero pese a la expulsión de un pucelano.

Navaluenga (Ávila), Regumiel,(Soria), Lubián (Zamora). Nos quedan 6 provincias en las que divertirnos. Y otras cuarenta y pico en cola de espera.

Cambio de Manual a Pilotado

CMP son las siglas de “Cambio Manual Pilotado”, la caja de cambios automática que incorporan casi todas las versiones del Grand C4 Picasso. Antesdeayer probamos un C4 con CMP, por eso de “como lo más probable es que nos compremos un coche con caja de cambios manual, la de toda la vida, al menos aprovechar para conducir un coche con cambio de marchas automático y saber qué tal va”.

El CMP no necesita embrague de pedal, así que el pie izquierdo se queda sin funciones, ya que dicho pedal desaparece. Esto supone un reajuste en el modo de conducción para quienes tenemos cogidos ciertos hábitos, como el de posar el pie izquierdo sobre el pedal de embrague “por si necesito cambiar de marcha rápidamente y que no se me cale el coche”  (cuando aprendí a conducir calé el Renault 12 varias veces, y mi padre… digamos que se impacientaba con esos fallos).

El caso es que apartar un hábito en los quince minutos de prueba es tarea difícil. A tal punto, que el técnico quiso dar un par de vueltas al concesionario para explicarnos el CMP a los novatos que venimos del cambio manual. “Yo te aconsejo que la pierna izquierda la flexiones y la pegues al asiento, y que no la muevas de ahí hasta el final”, me aconsejó, “Además, lo pones en la A de automático y no tienes que hacer nada más”.

Efectivamente. En el modo ‘A’ (conducción automática), uno sólo se preocupa de acelerar y frenar, lo cual es la mayor de las comodidades. El inconveniente, si lo tiene, es que el conductor gana algo de pasividad: no necesita ni el pie izquierdo ni la mano derecha para cambiar de marchas. Sólo se preocupa de los obstáculos de la carretera.

Sin embargo, el CMP tiene otros modos de conducción. El que yo quería probar, por eso de sentirme un poco Fernando Alonso, era el modo ‘M’ o modo ‘manual’ (de ahí las siglas CMP). Este modo hace que el conductor deba cambiar de marchas por él mismo, ya no lo hace el coche. Como la palanca de cambios ha desaparecido en beneficio de una pequeña neverita ideal para viajes largos en verano (¡gracias Citröen!), los cambios de marcha se ejecutan mediante unas levas o palanquitas parecidas a hachas de doble hoja, situadas detrás del volante y delante de las palancas de luces y limpiaparabrisas. Las levas van muy suaves. El único inconveniente que encontré en este modo ‘M’ fue que el motor no se oía y la única manera de saber cuándo cambiar de marcha era mirando la velocidad mostrada en la pantalla de ordenador.  Hubiera mirado el cuentarrevoluciones pero no lo distinguía bien con el fondo añil discotequero de la pantalla del ordenador. Espero que ese color sea configurable porque me puedo dejar la vista mirando las letras pequeñas. La conclusión que saqué fue que el técnico llevaba razón: “Con el modo ‘A’ no necesitas más”. Aparte, el modo automático gestiona mejor el consumo de combustible y ahorra más que el modo ‘M’ o ‘Fernando Alonso’.

La marcha atrás o modo ‘R’  (Mingafría, no es lo que tú piensas… y el chiste  “¡ es el modo R-icky !” ya lo he imaginado) va bastante suave en los aparcamientos. Al menos, Arancha, gran especialista en los momentos difíciles (poco espacio, coches pitando detrás), despejó sus dudas, porque yo ni me atreví a intentarlo, no fuera que rayara el metalizado. Lógicamente, saltó el sensor de aparcamiento que llevaba incorporado el modelo de C4 (paquete Premier), lo cual nos gustó.  Sólo falta aprender a entenderlo.

Dos inconvenientes nada serios le veo al CMP. Primero, que el cambio automático da un pequeño tirón que sólo notaba el conductor. El copiloto apenas  se enteró. Es muy leve y da la sensación de que el coche se queda.  Aparte, he leído en alguna página web que las levas no giran con el volante.  Segundo, el volante ha pasado a ser un centro de control, con muchos botones y 5 palancas (luces, limpiaparabrisas, levas de incremento/decremento de marcha y la palanca de posición de cambio automático, que no está en el volante sino detrás en el salpicadero). Un carajal al que hay que acostumbrarse. En mi caso, desgraciadamente, los brazos o radios del volante son tan cortos que no puedo agarrarlos con los cuatro dedos de la mano (excepto el pulgar), como hacía con el Clio, lo cual me fuerza a sujetar el volante por su circunferencia. Diréis que es lo normal, pero yo conducía más cómodo sujetando el volante por sus radios. En fin, era por poner alguna pega. En cualquier caso, han puesto unos apoyabrazos en los asientos delanteros, para mejorar el descanso del conductor. Al final, se dormirá y la tendremos seria…

EN CONCLUSIÓN: ayer encargamos un Grand C4 Picasso HDI 110 FAP CMP Premier. El motor no es para tirar cohetes pero sí para emitir menos CO2 (140 g/km), entrar en el plan 2000E y jubilar el Clio antes de que le llegue la I.T.V.

Así pues, cambiamos de coche y de conducción: de manual a pilotada, como reza el CMP. ¡Abróchense los cinturones!

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