Mi Tikur Amora, mi aguilucho, el Marqués de Babillas o Samuel, como preferirá que lo llamen cuando tenga uso de la palabra y defensa con la misma, anticipa lo que le va a llegar gracias a la canción que suene de pronto en la radio de su padre. Beneficios del condicionamiento clásico demostradopor Pavlov.
Por la mañana, para despertarle, Candeal le ayuda a regresar de los brazos de Morfeo. “Levántate, morenita” no es cualquier canción. Es la melodía que Toño logró clavar en mi conciencia durante una excursión a la montaña palentina, en épocas mozas. Años más tarde, en Villalar me enteré de que es la propuesta popular para el himno de Castilla-León. Independientemente del uso que se le quiera dar a la canción, su melodía y letra son preciosas. Y anuncian el despertar…
(siento el monotema de la bandera, es la música lo que me interesa y la versión más completa que he encontrado)
Por la noche, antes de la cena, mi Tikur Amora acude a su cita casi diaria con el baño. Y digo acude porque, después de asociarle la siguiente canción al momento acuático del día, es él quien empuja su sillita hasta el baño casi con alegría (lo de “empujar su sillita” es verídico):
Efectivamente, la canción fue elegida a propósito del momento por el que iba a pasar, pero esto sólo lo sabrá cuando vea la película.
Finalmente, para anunciarle que el tiempo de lectura post-cena ha finalizado y que es la hora de abrazar las sábanas, nos decantamos por un clásico infantil: “Canción de cuna” de Brahms. Poco original pero altamente efectivo, como comprobamos:
Por si fuera poco, su tío abuelo Eutiquio le regaló una cajita musical que reproducía esta misma melodía, versión metálica, con lo que las gargantaas de sus padres pudieron relajarse.
Así como Samuel dispone ya de canciones asociadas a determinados momentos del día, su padre tiene también canciones asociadas a determinados momentos de su vida. Pero eso es tema de otras entradas.
Rut dijo:
20/Noviembre/2009 a 9:23 pm
Se te ha olvidado mencionar el sonido de sirena de emergencia cuando hay que cambiarle el pañal, que yo creo que fue el primero en instaurarse…