Drake pasa de mí

Es una forma de decir que no hubo suerte encontrando el libro. Realmente no sólo no pasa sino que, además, le hubiera gustado hacer un viaje por el centro del pecho de Castilla, como luego contaré. Sin embargo, ambos, él y yo, tendremos que esperar a mejor ocasión, tal vez en septiembre.

El punto donde el libro se encontraba enterrado era una linde de terreno en Villanueva de Mena. Comprendí que me había equivocado en la escala de los mapas que llevaba, impresiones de la zona obtenidas desde Google Earth y SigPac, cuando pasamos el pueblo sin enterarnos y llegamos a Villasana de Mena, quinientos metros más allá. Despistado, necesitaba orientar los mapas, así que entramos en la oficina de información. La chica que allí atiende acababa de abrir (eran las 17 horas) y no había encendido aún el ordenador cuando le explicamos el problema: Paso Drake… Traigo estos mapas… Me puedes orientar… Si he entrado por esta carretera que no es la general, entonces llegaría por…. Y la muchacha, muy amable, me señaló los posibles accesos desde los que entraría en Villanueva al deshacer el camino.

Fue perfecto. En el primer cruce, descendimos por una cuestecilla, dejando el frontón y un par de chicas sentadas en un banco a nuestra derecha. Curiosamente, era la misma calle que marcaba el mapa de Google Earth, así que detuvimos el coche y empezamos a mirar la foto-baliza que apunta la localización exacta del libro. Habíamos aparcado a menos de tres metros del punto G (de Google…). Se acabó la búsqueda, empezaba la emoción. Removimos piedras durante cinco minutos pero no encontramos nada. Miramos alrededor de la tabla con la flecha pintada: no había señal de enterramiento. ¿No estaría ahí? Sí, sí, tenía que estarlo porque la web así lo decía. Me empecé a preocupar. Eran las cinco de la tarde de un día caluroso y no había gente en esa parte del pueblo… salvo las dos chicas, quienes se habían levantado del banco y nos miraban con un punto de curiosidad y otro de extrañeza. Decidí preguntarlas.

Hola… Un libro enterrado aquí… Sabéis algo…, conté el contexto de nuestra acción una vez más. Es que…, balbució la morena de unos catorce años, … una chica lo encontró y se lo ha llevado. ¿Y la conoces? ¿Es de aquí?. Nos acabó confesando, no sin dificultad, que su prima había encontrado el libro por casualidad y había descubierto que debía escribir un capítulo y enterrarlo. El capítulo ya lo tenía escrito, pero a ordenador, y le faltaba pasarlo al libro. ¿Y la puedes llamar?. Es que está en la playa. Ok, te dejo mi teléfono y se lo das; si mañana lo tiene escrito, me puede llamar, pasamos por aquí y le recogemos el libro. Vale, voy a casa a avisarla por teléfono. Y montaron en sus bicicletas y subieron la cuesta de la iglesia con vivo pedaleo.

Al día siguiente no recibí llamada alguna, como imaginaba. Así que nos centramos en disfrutar de los buensabores del Valle de Mena, lo que contaré en otra entrada. Regresamos el domingo, yo con un regusto agridulce por no traer conmigo el esperado tesoro.

Dos días más tarde, por la mañana, recibo la llamada de MJ., técnico de deportes del ayuntamiento de Villasana. Hola. ¿Eres el Zorro Volador y has estado por Mena buscando el libro de Drake?. Pues sí, ¿y cómo tienes mi teléfono?. Se lo dejaste a una chica de Villanueva… La persona que lo había recogido no informó a los organizadores y no actualizaron la web, pero ¿no te había llegado mi correo? En él te decía que estaban escribiendo el libro y que sería mejor que dejárais el viaje a Mena para más adelante. Pues no, no me llegó. ¿Y qué hacemos? A mí me hubiera gustado que lo encontraras y te lo llevaras a Valladolid, porque allí tengo amigos que están interesados también en seguir con su escritura. Ya, yo en Septiembre tengo vacaciones y tal vez pueda subir de nuevo, si es que sigue allí, para seguir visitando el Valle también; si quieres, que lo entierren por allá y en septiembre nos ponemos en contacto para ver qué se puede hacer. Me parece buena idea…

Y así, mi relación con el Paso de Drake ha quedado en pausa hasta que “pause” el verano y saque un par de días para volver a buscarlo. Agradezco enormemente a MJ su llamada e interés después del viaje que hicimos (3 horitas) con la excusa del libro enterrado. Creo que, si los buscadores de libros enterrados se van de vacaciones, al final lograré añadir un capítulo a la aventura de Pedro Villaleme, su amada Inés (no recuerdo el nombre) y el escocés que lo salvó de morir ahogado. Y enterrarlo en un pinar, por supuesto.

Por cierto, la posición geográfica de Google Earth fue completamente precisa. La de SigPac se iba en muchos metros del objetivo.

6 comentarios

  1. Mon dijo:

    23/Julio/2008 a 11:49 pm

    ahora eres una mezcla entre James Bond y Lobatón…espero que encuentres lo que buscas, aunque paciencia…y ánimo!!
    bss,
    *mon*

  2. 24/Julio/2008 a 7:15 pm

    Sí. Y de Mulder porque visto el éxito con los libros enterrados me voy a dedicar a los ovnis, que serán más fáciles de encontrar :D

  3. Mon dijo:

    24/Julio/2008 a 9:13 pm

    no pierdas la esperanza…al menos, buscas libros, no a los descendientes de ET :D

  4. Mingafria dijo:

    24/Julio/2008 a 10:35 pm

    A ver si me entero. Se trata de encontrar un libro a partir de unas coordenadas, abrirlo, escribir un capítulo y volverlo a dejar, ¿dónde quieras?, ¿tienes que decir al siguiente las coordenadas de dónde lo dejas?… se expliquen, coño!.

  5. Mingafria dijo:

    24/Julio/2008 a 10:39 pm

    Corrijo mi post, acabo de leer las instrucciones…

    En fin, estuviste cerca, está chulo el juego, a ver si os sale una historia chula… creo Ana Karenina se escribió así, imaginaos en Siberia con el jueguecito este de marras…

  6. 25/Julio/2008 a 11:40 am

    … y sin GPS


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