Dormir, fundamental

No paso los mejores momentos de la temporada para escribir con cierto interés. La inminencia de los exámenes parciales de Psicología me impiden disfrutar de la vida lo suficiente como para extraer jugo de las experiencias con el que rellenar este espacio. No toca, no toca, que diría jordi Puyol. Dice el Eclesiastés que hay un tiempo para todo, un tiempo para vivir y otro para morir… (Ec., 3), y ahora ocurre que es un tiempo para estudiar, repasar, memorizar y, sobre todo, cruzar los dedos, y ya llegará el tiempo de refrescar este espacio con mis propios intereses.

En mente tengo la peregrina idea de ir resumiendo-comentando los capítulos del libro que ahora estoy leyendo, “Jesús, una aproximación histórica“, de José Antonio Pagola. Fue regalo de Charo y le voy “arañando páginas” las noches que puedo. Me está gustando lo fácil que se lee y que se entiende. Mi idea será ir dejando pequeñas síntesis aquí, tal vez con algún comentario personal, para que pueda ser descubierto por más gente… de los que aún leen esto :-) Por supuesto, también incluiré las críticas que encuentre (recopiladas en la web de la Diócesis de Tarazona).

En fin, hubiera escrito algo sobre la segunda vez que pisé un campo de fútbol, hace quince días, para ver la victoria in extremis del Valladolid C.F. (¿bajaremos a Segunda?) frente al Almería, y narrar la cordialidad entre la hinchada pucelana y la andaluza, representada por cuatro parejas sentadas delante de nosotros, que nos acabaron felicitando al final del partido; también hubiera escrito el intenso calor soportado durante la última Marcha Asprona, pero la gran satisfacción de volver a finalizarla, así como el agradecimiento a quienes me (nos) patrocinaron: padres, ‘taperas’, etc.; también quería haber añadido un enlace nuevo, llegado de Alberto o Tío Boby, según para quién, que se fue a vivir a Egkeland y fundó allí la peña de ‘fúmbol’ blanquivioleta en la ciudad (la semana que viene, Dios mediante, haré las presentaciones); finalmente, hubiera escrito algo de lo que ando estudiando, que a veces me parece interesante, pero mis días no pasan de las 24 horas y eso es una soberana limitación.

Después de tres párrafos, un café en la cafetería y una charla sobre un cartel para la FISC CyL, acabo de recordar qué quería comentar en esta entrada. Nada importante: desde hace un mes vengo planteándome el tema del descanso, de la necesidad de hacer un parón diario, semanal, anual, para recargar pilas físicas, mentales o espirituales, y volver a encontrarme conmigo mismo. Concretamente, decidí observar mis hábitos de sueño. La necesidad de descansar durante el día se vuelve exponencial a la falta de descanso nocturno. Quería saber cuánto descansaba mi organismo serrano por las noches. Ahora lo sé: unas 7 horas diarias de media, es decir, una hora por debajo de lo que me demanda la cabeza.

El primer paso, hacerme consciente de mis hábitos de descanso nocturno, ha venido acompañado de un segundo paso: intentar al menos mantener esa media, no empeorarla. Y eso me ha dado motivación suficiente para apagar la tele y largarme al catre por muy a gusto que me encontrara en el sofá. A partir de junio vendrá la parte difícil: intentaré recuperar esa hora que me falta a la hora de dormir. Lo cual significa irse antes a la cama. Difícil, difícil. Pero todo se andará.

3 comentarios

  1. Tu (uno de ellos) tío dijo:

    16/Mayo/2008 en 3:15 pm

    Dicen los irlandeses que “cuando Dios hizo el tiempo, hizo de sobra”. No sé si es anterior o posterior al Eclesiastés, porque como éstos son medio gallegos, igual son anteriores a los hebreos (con todos mis respetos a los unos y los otros). En tu pueblo dicen que “cuanto más se duerme, menos se vive”. Tú sabes la teoría de los cuatro, pero no quieres ponerla en práctica. Si tienes alguna duda, léete a Noel Clarasó. El libro de Pagola me lo leí antes de la Pascua (que, por cierto, este año venía adelantada). Lo que no he leído nada ha sido de las rectificaciones del ínclito Demetrio (obispo de Tarazona). Igual es que no ha resucitado y sigue en la tumba, oliendo a muerto, y es lo que quiere comunicarnos.

  2. EZV dijo:

    16/Mayo/2008 en 5:09 pm

    De entre “ellos” (mis tíos), sólo hay uno que se dé un garbeo por estos lares, así que, como si hubieras firmado, Eu.
    Tiene “buena pinta” el refrán irlandés; se merece entrar en “la” Guiness.
    Necesito aclaraciones: ¿a qué cuatro te refieres y qué teoría es ésa? No conocía a Caralsol (es catalán y humorista, sabrá perdonarme la ironía), pero tras una breve búsqueda en la biblioteca de Internet me despierta el interés (”A veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo”, cita suya, aparentemente -aunque yo la he leído en un libro de Perich-).
    Respecto a Pagola, espero tus comentarios cuando empiece a desgranar capítulos, ya que lo leíste. Y sí, el ínclito huele más al baúl de los recuerdos que Marisol…

  3. srtamowgly dijo:

    8/Junio/2008 en 6:47 pm

    Peco de lo mismo,tu al menos tiene la fuerza de voluntad de irte a la cama, yo me quedo dormida en el sofá y a mitad de la madrugada tiro para la cama,con el consecuente agotamiento al día siguiente y peor,porque no son exámenes de Junio,sino de todo el año,oposiciones, la presión me viene lejos y así no hay quien contrarestre, eh?

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