Una mirada etíope
2/Mayo/2008 en 11:57 am (Libros)
“Una mirada etíope” es la experiencia de un oftalmólogo catalán llamado Tomás Martí Huguet, que un día viajó al Tigré, a la zona más empobrecida de uno de los países más empobrecidos del mapa terrestre, Etioipía, y desde entonces no ha dejado de volver, enganchado por la llamada que el Tercer Mundo clava en el corazón.
Huguet sabe de enfermedades oculares, las opera. Y tras pasar unas vacaciones operando en Etiopía, visitando domicilios y conociendo pueblos, gentes, iglesias y costumbres de la mano del padre Ángel y de sister Margaret, la monja irlandesa, regresa a su casa, a su trabajo, y cuenta el fuerte impacto que los etíopes le han dejado, su situación, su hambruna, su paciencia, su resistencia, sus necesidades… Al año siguiente regresa con un compañero de profesión, un año más tarde le acompañan otros más, la pequeña sala de operaciones se va haciendo conocida, la cola de etíopes con problemas de visión se va haciendo cada vez más grande frente a la puerta de la clínica de sister Margaret, deben ampliar, buscan un oftalmólogo etíope para que les ayude a mantener el ritmo del quirófano cuando ellos no están, el tracoma está muy extendido entre la población, los escasos especialistas prefieren atender en la capital, donde hay dinero, de España logran traer material adecuado para las intervenciones, necesitan formar a jóvenes enfermeras para ayudar en las mismas, Proyecto Visión va tomando forma…
Esto es sólo el hilo argumental de un libro que principalmente se extiende, en capítulos cortos e intensos, en narrar las experiencias que el autor tiene de su encuentro con los etíopes: las misas de diez horas, la entrega de fotos en poblados de difícil acceso, la enfermedad y la supervivencia de los niños, la ceremonia del café, los conflictos armados con Eritrea, el SIDA, la labor de los religiosos con la población (los que no salen por la tele)… Todo ello, envuelto en la historia del país, deja una sensación de lectura interesante y documentada.
Al final, Huguet hace balance de la necesidad de la condonación de la deuda externa a países en desarrollo y de la importancia de la labor de las ONGs que, con sus pequeños proyectos, muchas veces favorecen más al país que sus propios políticos.
Etiopía, un país que recuerdo a través de las imágenes que mostraba el telediario cuando llegaban las sequías y la gente se moría de hambre, un país de esqueletos envueltos en mantas del color de la tierra, de grandes corredores de fondo que han aprendido el oficio yendo a pie a un colegio que se encontraba a treinta kilómetros, un país de chistes sobre negros hambrientos… un país que se me ha hecho más cercano a través de este libro-experiencia de un profesional-voluntario que ha hecho de sus vacaciones una entrega a quienes necesitan de sus conocimientos.