Oro negro
8/Abril/2008 en 7:48 pm (Observando)
El miércoles pasado fuimos al mejor cine de la ciudad, el Casablanca, a ver el documental que titula este artículo sobre el comercio del café, dentro de un ciclo de cine solidario.
No enseñaba nada que uno no supiera (bajos precios de la materia prima, con la consiguiente pobreza del agricultor; grandes beneficios de los vendedores finales) y tampoco estaba organizado en una secuencia fácil de seguir (muchos saltos entre diferentes historias de Primer y Tercer Mundo), pero me resultó interesante, me acercó a la realidad de 15 millones de etíopes y trajo a primer plano mi responsabilidad como consumidor final de un producto habitual que queda dentro de mi menú diario.
A través de este film aprendí algunas cosas sobre el grano de café etíope:
1. Una familia recibe una hectárea de terreno asignada por el Estado. La familia debe decidir qué plantar en ella. Quince millones de etíopes, o por ahí, deciden plantar café. Tiran de azada rudimentaria y manos para plantar y recolectar los granos de café.
2. Como la unión hace la fuerza, en general los agricultores cafetaleros están unidos en cooperativas. Lo que producen se lo entregan a la cooperativa. En ella, un montón de mujeres se encargan de eliminar a mano los granos de peor calidad durante ocho horas diarias, un trabajo ‘de chinos’, poco motivador y nada bien pagado.
3. La cooperativa tiene que dar salida a la enorme cantidad de café que recibe. Por lo visto, dependen de que llegue cualquier comprador extranjero y les haga una oferta. Ellos, los cooperativistas, no tienen información sobre el precio del café, ni reciben la PAC, y acaban aceptando el precio que les marca el comprador.
4. El comprador extranjero es una multinacional que puede tostar ese café, por tecnología y energía, supongo, y puede negociar con ventaja porque puede comprar café en distintos países. Hay cuatro que se reparten el mercado: Nestlé, Kraft, Procter&Gamble y Sara Lee.
5. El precio ofertado es de <1 birr por taza de café (birr es la moneda nacional de Etiopía, 1 € = 14,3 birr). El precio final de la taza vendida en la cafetería de la esquina de cualquier calle de Primer Mundo rondaba los 25 birr, según el documental. Los campesinos consideran que sus necesidades de alimento, ropa y educación, se cubrirían cobrando 4 a 5 birr por taza.
6. El beneficio por la venta del grano de café es para el agricultor, que cede un porcentaje a la cooperativa. Ésta emplea sus beneficios en obras sociales para la comunidad de cooperativistas: escuela, hospital, etc.
7. Ante esta falta de rentabilidad del producto, muchos campesinos optan por dejar el cultivo del café para cultivar ‘chat’, que es una planta alucinógena tipo marihuana, cuya rentabilidad es lógicamente mejor.
8. El precio del café final ha ido aumentando ligeramente a lo largo de los años, a la vez que el precio que paga el comprador extranjero a la cooperativa por el saco de café ha bajado. Al final, ganan los de arriba, pierden los de abajo, como siempre.
9. Cuando ha habido crisis de precios del café en el mercado internacional, léase la bolsa de Nueva York, la repercusión ha sido tan fuerte en los países productores que, ante sus escasas ventas, se han producido hambrunas y graves desnutriciones en niños y adultos (quince millones de etíopes dependiendo de un solo producto, recuerdo, si no se vende…).
10. ¿Qué soluciones hay ante este desequilibrio? Por un lado, la presión popular sobre las tostadoras, pidiendo que ofrezcan un precio más digno a sus proveedores de café, de forma que los primeros se conformen con menos beneficios y los segundos puedan pagarse la supervivencia. En segundo lugar, consumir café procedente de Comercio Justo, que repercute en el beneficio de los cooperativistas en lugar de quedarse en los intermediarios, a pesar de que nos salga un poco más caro.
11. ¿Se está haciendo algo ya? Sí, se ha presionado a Starbucks, una de las cadenas más conocidas en el mundo anglosajón, para que aceptara las denominaciones de origen etíopes (según las regiones donde se produce el grano: Harar, Sidamo, Yirgacheffe), lo cual favorecerá un incremento en el precio que se pague a las cooperativas de estas regiones por su café según éste gane fama (como si fueran un Rioja o un Ribera del Duero frente a otros vinos).
12. Enlaces para saber más:
Comercio con justicia (información sobre el comercio del café)
Oro negro, la película y algo más
Yo sólo tomo un café a lo largo del día: un descafeinado por la mañana, de marca Nescafé, perteneciente a Nestlé si no estoy equivocado. No sé de dónde procede, pero sí que sólo la décima parte de su precio, tal vez menos, llegará a la persona que ha cultivado los granos. Comprando en tiendas de Comercio Justo, seguro que les llega mucho más. En Valladolid, que recuerde, hay tres tiendas así:
1. Azacán-Serso. Al principio de Paseo Farnesio desde el túnel de las Delicias.
2. Sodepaz. En la calle FRay Luis de León, que termina en la plaza Santa Cruz.
3. Intermón-Oxfam. En la calle, no recuerdo su nombre, donde está la discoteca Campus, conectando la calle Gamazo y el Paseo Recoletos.
No dejéis de visitarlas.