De nuestra visita estas navidades pasadas a tierras extremeñas, algunas imágenes fueron de lo más curioso. A saber.
1) Estos dos paisanos de Monfragüe no nos comieron vivos porque la valla nos separaba. Nos ladraban sin descanso, como si fuéramos auténticos ladrones colándose en sus dominios. Se me ocurrió tomarles una foto, demostrarles la impotencia de sus ladridos y lo estúpido que era atronar en medio del campo sin ningún motivo, acabando con la armonía de un tiempo en calma.
Se quedaron sorprendidos de que no les tuviéramos miedo, de que nos acercáramos a ellos, les sonriéramos y les tomáramos la foto. Y es que no hay nadie que no se suavice cuando le hacen un poco de caso.
2) En Hervás, pueblo encantador en el que deseamos comprarnos una casa para vivir al menos un año, todos participan de la fiesta: no hay límite de edad o de motricidad.
3) En Mérida vimos cómo los antiguos romanos socializaban hasta en los momentos más escatológicos. Las letrinas, aparte de comunales, era para llegar con tiempo, sentarse y apuntar. Y al que no meaba sentado lo mandaban al ejército. ¿Por qué si no llegaron a conquistar tan vasto imperio?
4) En Cáceres, digan lo que digan estadounidenses o japoneses, están más avanzados que en el resto del planeta. Éstas eran las luces con las que el Ayuntamiento felicitaba el nuevo año.
Ver para creer.
